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Foto portada: aplastandolasalmendras.blogspot.com



sábado, 18 de julio de 2015

20 CLAVES PARA DETECTAR A UN PSICÓPATA


Foto: Stock.xchng/Creative

Juan Yáñez 


                                    Recientemente y de visita al añorado Buenos Aires, zanganeando por la avenida Corrientes, hoy cambiada pero aún inconfundible por lo mucho que aún ha quedado y con el mismo trajín de antaño, me encuentro al cruce de una esquina con una cara que no podía pasar por alto.

Me detengo ante ese individuo y frente a frente nos observamos. No se precisó mucho para que reconociéndonos
 nos confundiéramos en un efusivo abrazo. Era Tomás, fiel amigo de épocas lejanas, desencontrados por las circunstancias. Hace muchos años y todavía jóvenes, ávidos de incursionar en enseñanzas espirituales, habíamos formado parte de un círculo que de ello trataba.

 En aquella época estaba de moda libros sobre el tema y entre ellos se destacaban los  de Lobsang Rampa. Triste decepción resultara al descubrirse posteriormente que ese autor no era un autentico monje tibetano que relatara sus aventuras en sus libros, sino un simulador que formaba parte de un negocio editorial.

 Coincidió el encuentro con Tomás, en una fría tarde lluviosa de agosto y conversamos en una mesa del café La Paz que aún existe en la calle Corrientes de Buenos Aires.
Hablamos de muchas cosas, de mi vida y de la suya, tan llena de acontecimientos por demás interesantes, refirió en especial Tomás, sobre una experiencia que le tocara vivir y que le afectara en no poca medida.
   
Comenzó su relato hablando de un particular personaje que se escondía bajo una falsa atmósfera de elevada espiritualidad y bajo su influencia fuera sometido a experiencias poco gratas y humillantes durante años. En ese tiempo vivió integrado a una demoníaca  secta, liderada por el sujeto de referencia, hasta que finalmente lograra desertar.

 Este falso maestro, evidentemente un psicópata, empleaba estudiadas actitudes para hacer creer que su persona es la reencarnación de connotados y supremos maestros espirituales. Cínico en sus propósitos, propios de un vulgar embaucador no exento de torpeza, quedaba claro que a veces sus pretendidas “reencarnaciones” se superponían al coincidir sus existencias en fechas similares. Esto no lo intimidaba en absoluto, más aún, lo utilizaba para elevar sus cualidades pseudo-espirituales, señalando que siempre poseyó varios cuerpos existiendo al unísono y que aún  poseía esa propiedad.

 Nuestro amigo, según nos relata con el tiempo logro descubrir la farsa de este malhechor y encontrar el momento para abandonar la secta. Necesitó tiempo para superar las amenazas latentes más los daños psicológicos que aún subsisten. Nos habló de  otros que son sometidos y abusados por este falsa institución que aún sigue activa.

 Increíble nos resulta este relato que parece un argumento para una película de terror. Tomás pone énfasis en todo lo relatado y es suficientemente veraz en su exposición por lo que no logro encontrar el menor atisbo de duda en su historia.
Estas historias son sobradamente conocidas en las crónicas de sucesos del mundo entero y existe suficiente información perfectamente documentada de actos abusivos cometidos por estas organizaciones lideradas por criminales y amparadas con visos de legalidad y altruísmo. 
A pesar de todo lo verosímil que me resulta en lo personal lo aquí escrito, estimo que no deja de ser para algunos algo fortuito o insondable. Sin embargo marca un alerta que no debe desdeñarse y me parece oportuno que sirva como introito para un artículo de utilidad social,  firmado por Pablo Huerta y forma parte de http://id.tudiscovery.com/
 
20 CLAVES PARA DETECTAR A UN PSICÓPATA
 Por Pablo Huerta.
                                           Hay una frase que dice: “No son todos los que están, ni están todos los que son”. Se refiere a que ni todos los que están en un hospital psiquiátrico son ‘locos’, ni todos los locos que existen están encerrados. Psicópatas hay en todas partes: manejando un transporte público, administrando una empresa o gobernando un país. Allí, donde menos se los espera puede haber alguien que padece una psicopatía: un trastorno antisocial de la personalidad. Claro que esto no implica necesariamente que esas personas sean ‘malas’, simplemente que no sienten empatía por el prójimo ni remordimiento por sus actos, con todo lo que esto significa. Viven bajo sus propias reglas, y solo sienten culpa cuando rompen con su código.

Para los psicópatas las personas son cosas, objetos que sirven para satisfacer sus propios intereses. Si su ‘programación’ no implica lastimar al otro, no lo harán. Y podrán vivir en comunidad porque comprenden los códigos sociales. Se adaptan. Lo terrible sucede cuando no pueden evitar hacer daño. Pero la mayoría no comente delitos, aunque no tienen reparos en mentir, manipular o lastimar para conseguir lo que tienen en mente.

Cuando sí delinquen, desde un punto de vista penal, como conscientes de sus actos, son imputables. Pero a diferencia de un reo normal, no existe posibilidad de corregir su conducta por lo que la rehabilitación se basa en fomentar una forma de vida que les reporte beneficios y evite penas.
20 CLAVES PARA DETECTAR A UN PSICÓPATA 
Faceta interpersonal:
1. Tienen gran oratoria y encanto. Son simpáticos y conquistadores en primera instancia.
2. Poseen una autoestima exagerada. Se creen mejores que el resto.
3. Mienten patológicamente. Engañan sobre todo para conseguir beneficios o justificar sus conductas.
4. Se comportan manipuladoramente. Y, si son lo suficientemente inteligentes, los demás no notarán estas conductas psicopáticas.

Faceta afectiva:
5. No sienten remordimiento o culpa. Jamás se sienten en deuda.
6. Afectivamente son frívolos y superficiales. No conciben emociones, aunque pueden simularlas llegado el caso.
7. Les falta empatía. Son indiferentes. Y hasta pueden manifestar crueldad.
8. Tienen una incapacidad patológica para asumir su responsabilidad en los hechos. No aceptan sus errores. Por ello raramente solicitan una asistencia psicológica, ya que para ellos el problema siempre lo tienen los otros.

Faceta estilo de vida:
9. Necesitan constantemente estímulos. Caen con facilidad en el aburrimiento.
10. Les gusta un estilo de vida parasitario.
11. Actúan descontroladamente.
12. Carecen de metas realistas a largo plazo. Viven como nómadas, sin dirección.
13. Se comportan impulsivamente. Con recurrentes actos no premeditados. Sumada una falta de reflexión sobre las consecuencias de sus acciones.
14. Son irresponsables.

Faceta antisocial:
15. Tienden a delinquir durante la juventud.
16. Muestran problemas de conducta desde la niñez.
17. Padecieron la revocación de su libertad condicional.
18. Cuentan con versatilidad para la acción criminal. Tienen predilección por las estafas y los delitos que requieran de la manipulación del otro.
Otras no incluidas en ningún factor ni faceta:
19. Tienden a una vida sexual promiscua. Con varias relaciones breves y mantenidas simultáneamente. Les gusta compartir abiertamente sus proezas sexuales y conquistas.
20. Acumulan muchos matrimonios de corta duración. No se comprometen a largo plazo, por la informalidad con la que se plantean el vínculo.
Estos ítems constituyen el popular método PCL (Psychopathy Checklist) desarrollado por Robert Hare, doctor en Psicología y profesor de la Universidad de Columbia Británica en Canadá. Se puntúa cada atributo de cero a dos, y para el correcto diagnóstico se suma una entrevista semiestructurada y el análisis del historial del paciente. Según Hare, el uno por ciento de la población es psicópata.
 Incluso a temprana a edad puede darse el caso. Según el psiquiatra forense John MacDonald hay una triada que podría evidenciar una futura personalidad psicopática: el maltrato animal, la piromanía y la enuresis -la persistencia de hacerse pis sin control pasado el tope de los cuatro o cinco años de edad-.
 En la sociedad ya quedó instaurada, gracias a Hollywood, la idea de que todos los psicópatas son como Hannibal Lecter o Dexter –encantadores, por cierto-. Pero está claro que no hace falta descuartizar a alguien para estar orate. Así que mejor estar atento a quienes te rodean. No sea el caso de estar sufriendo de una alocada manipulación y no haberte dado cuenta aún.



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